La inflación anual registró un repunte durante agosto y se ubicó en 3.8%, frente al 3.12% observado en julio. Pese a la aceleración, el indicador se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), con menores presiones en el componente subyacente, relevante para evaluar la trayectoria inflacionaria de mediano y largo plazo.
Según los datos publicados este miércoles por el INEGI, el aumento de la inflación estuvo relacionado con mayores presiones en el componente no subyacente, considerado el más volátil. Dentro de este rubro, los precios de frutas y verduras aumentaron 4.10%.
Entre los productos que registraron las mayores alzas de precios durante el mes se encuentran la cebolla, el huevo, el chile serrano y el limón.
En contraste, la inflación subyacente se ubicó en 3.88% anual. Con ello acumuló siete meses consecutivos de desaceleración y se colocó por segunda ocasión por debajo del 4%, lo que reduce las presiones para el banco central en el mediano y largo plazo.
Al interior de este indicador se observó una menor inflación anual en las mercancías alimenticias y la vivienda. No obstante, se reportaron presiones en el segmento de educación, aunque analistas consideran que serían temporales.
En términos mensuales, la inflación fue de 0.20%; la subyacente, de 0.16%, y la no subyacente, de 0.36%.
De acuerdo con las expectativas del mercado, la inflación todavía podría registrar ligeros repuntes antes de cerrar cerca del 4%.
Banamex prevé presiones sobre la inflación de mercancías no alimenticias por el incremento de aranceles aplicado a inicios de año. Sin embargo, estima que estos efectos se compensarían en gran medida por un crecimiento económico modesto y por un tipo de cambio apreciado respecto a 2025.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público elevó su previsión de inflación para 2027 a 3.5%, desde el 3% contemplado en los precriterios. El ajuste coincide con el aumento en las expectativas de Banxico, que aplazó hasta 2027 el cumplimiento de su meta de inflación de 3%.
