El revés electoral sufrido por el Partido Republicano en las elecciones de medio término del martes impacta de lleno en la carrera por la sucesión de Donald Trump en 2028. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio quedaron debilitados en sus proyecciones hacia la Casa Blanca.
Vance publicó una extensa autocrítica en la red social X tras la derrota. El vicepresidente atribuyó el resultado principalmente a la guerra en Medio Oriente y sostuvo que los votantes que habían acompañado a la fórmula Trump-Vance en 2024 se inclinaron ahora por los demócratas. Según explicó, las principales demandas de esos electores eran poner fin al conflicto, concentrarse en el costo de vida y la inflación, priorizar a Estados Unidos y modificar la relación con Israel.
El vicepresidente buscó además remarcar una posición coherente con sus posturas anteriores. No celebró la captura de Nicolás Maduro en enero de este año, nunca exhibió afinidad con Israel y protagonizó un choque público con Volodomir Zelenski durante una reunión en la Casa Blanca en febrero del año pasado.
Más allá de esa explicación, la base MAGA que respaldaba al presidente sufrió una fuerte derrota el martes. Los republicanos perdieron en Ohio, el estado de Vance, donde la banca del Senado que ocupaba el vicepresidente será tomada por el senador Sherrod Brown.
Vance también participó de la campaña fallida en Texas, donde respaldó al candidato al Senado Ken Paxton, quien contaba con un apoyo económico récord de Ellon Musk.
En el recuento final, los demócratas podrían imponerse en más de 300 distritos electorales. Además, de los diez estados con mayor población, solo Florida quedaría en manos republicanas.
El gobernador saliente de Florida, Ron De Santis, otra figura del universo MAGA, reconoció en un video difundido en las últimas horas que para los republicanos será muy difícil recuperar el Senado durante “al menos seis años”.
Rubio también resultó afectado por el resultado. Aunque la responsabilidad principal por la guerra en Medio Oriente se atribuye al secretario de Defensa, Pete Hegseth, el titular de la política exterior de Trump es el secretario de Estado.
Dentro del Partido Republicano predomina la interpretación de que la derrota se explica por haber destinado demasiados esfuerzos a asuntos externos, en detrimento de la economía. En los últimos meses, Rubio había intentado acercarse a la base partidaria, en un proceso que comenzó el año pasado cuando desmanteló todos los programas de apoyo multilateral.
Como contrapartida, Rubio puede señalar que su partido conservó Florida, aunque, a diferencia de Vance, tuvo una participación limitada en las campañas de los estados.
Para Trump, el panorama sucesorio se presenta complejo. Conserva una considerable capacidad para recaudar fondos electorales, pero los senadores republicanos elegidos el martes extenderán sus mandatos más allá de su presidencia y, por lo tanto, no estarán obligados a alinearse con la Casa Blanca.
