La Embajada de Estados Unidos en México expresó su postura oficial ante la controversia generada por la revocación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La representación diplomática encabezada por Ronald Johnson respaldó la posición del secretario de Estado, Marco Rubio, y afirmó que “las visas son un privilegio, no un derecho”. Además, señaló que Estados Unidos puede cancelar estos documentos cuando existan razones para hacerlo.
El pronunciamiento retomó declaraciones realizadas por Rubio en febrero pasado, cuando sostuvo que ninguna persona cuenta con un derecho automático para obtener o conservar una visa estadounidense.
La embajada indicó que este tipo de decisiones se toman sin importar la identidad del titular, su lugar de residencia o sus posturas políticas. Con ello, reiteró la soberanía del gobierno estadounidense para ejercer sus facultades en materia migratoria.
La postura de Washington surge después de la carta fechada el 13 de agosto, en la que López Beltrán acusó que el retiro de su visado fue una decisión “politiquera” promovida por Rubio y el subsecretario Christopher Landau.
Previamente, la presidenta Claudia Sheinbaum había calificado la medida como una acción con sentido político e injerencista. Sin embargo, el gobierno estadounidense sostiene que las revocaciones de visas forman parte de sus políticas de revisión continua.
