El expresidente Felipe Calderón afirmó que México ha regresado a lo que describió como una «nueva versión de la dictadura perfecta», mediante un partido hegemónico, autoridades electorales sometidas, mayorías legislativas que consideró fabricadas ilegalmente y un Poder Judicial capturado por el gobierno de Morena.
«Parece democracia, pero no lo es», sostuvo Calderón, quien alertó sobre un régimen sin autoridades electorales independientes, sin un Poder Judicial autónomo y sin garantías firmes para los derechos humanos. Además, señaló que el gobierno debe entender que el principal enemigo del pueblo mexicano es el crimen organizado y no la oposición.
Durante su participación en el Foro América Libre 2026: Unidos por la Libertad, ante el exsecretario de la OEA y expresidentes latinoamericanos, Calderón Hinojosa advirtió sobre la concentración de poder. Según expuso, un momento determinante ocurrió cuando las autoridades electorales transformaron el 52% de los votos en el 75% de las curules.
El exmandatario acusó que esa mayoría hizo posible reformar la Constitución y destruir al Poder Judicial, al que calificó como el último gran contrapeso ante la Presidencia. También cuestionó si es posible frenar al lopezobradorismo, que, afirmó, se ha adueñado del país.
«¿Es posible detener a [Andrés Manuel] López Obrador y a su enorme maquinaria clientelar y, en zonas críticas, criminal? Sí, pero si no hay cambios en la manera de actuar de la oposición, imposible», declaró.
Calderón recomendó a los asistentes construir una maquinaria ciudadana para enfrentar a la del partido de Estado. En ese sentido, mencionó el caso de Venezuela y llamó a organizarse distrito por distrito, convocar a los ciudadanos y movilizar a los partidos que sean realmente opositores para crear una estructura electoral capaz de derrotar a la maquinaria oficial.
Mientras se desarrollaba el encuentro dentro del hotel Marquis Reforma, integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), disuelto hace 14 años durante el gobierno del expanista, intentaron sabotear el evento. Los manifestantes arrojaron jitomates y huevos contra las paredes del recinto, aunque Calderón Hinojosa ya se encontraba en el interior.
Posteriormente, el mismo grupo se trasladó al Recinto Cultural de Los Pinos, donde decapitó una estatua de Felipe Calderón ubicada en el piso de la Calzada de los Presidentes. Personal de la Guardia Nacional, encargado de resguardar el complejo que anteriormente fue sede del Ejecutivo federal, no intervino durante la acción.
Por la mañana, en su conferencia diaria desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum ironizó sobre la presencia de Calderón en el foro. Señaló que sería «una joya» que el exmandatario, a quien llamó «espurio» por el «fraude electoral de 2006», hable ahora sobre democracia.
