El peso mexicano extendió su depreciación frente al dólar este viernes y cerró la semana con una pérdida acumulada de 1.52%, al ubicarse en 17.23 pesos por dólar. El movimiento ocurrió después del aumento de tasas de la Reserva Federal y ante el alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
La moneda mexicana se debilitó en un entorno de mayor fortaleza del dólar. Durante la semana, el índice ponderado de la divisa estadounidense avanzó 1.07%, debido a cambios en las expectativas del mercado sobre la trayectoria de las tasas de interés en Estados Unidos.
El miércoles pasado, la Fed elevó en 25 puntos base su tasa de referencia, en lo que representó el primer incremento desde julio de 2023. Además, el banco central estadounidense adoptó una postura más restrictiva respecto al futuro de las tasas.
Tras esta decisión, el diferencial entre las tasas de interés de Estados Unidos y México se redujo a 250 puntos base, su menor nivel desde diciembre de 2015. Esta brecha ha sido uno de los elementos que favorecieron la apreciación del peso en los últimos años.
Mientras la Fed incrementó su tasa, Banxico mantiene una pausa en su política monetaria. Antes de la decisión del banco central estadounidense, la expectativa del mercado era que la institución mexicana conservara esa postura durante el resto del año.
En una entrevista previa, el subgobernador Jonathan Heath afirmó que Banxico tenía margen para sostener su posición incluso ante una subida de tasas de la Fed. También indicó que, si el tipo de cambio permanecía en los niveles actuales, no existiría presión para aumentar las tasas.
El dólar también ganó impulso por nuevas presiones al alza en los rendimientos de los instrumentos del Tesoro de Estados Unidos. Este viernes, el rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años aumentó 4.7 puntos base, mientras que el de los bonos a 30 años avanzó 2.4 puntos base, hasta alcanzar 5.91%.
