4 Nov 2026, Mié

Moody’s advierte que México deberá priorizar entre ajuste fiscal, Pemex y programas sociales

México enfrenta la necesidad de decidir entre reducir el déficit fiscal, mantener el respaldo a Petróleos Mexicanos (Pemex) y sostener los programas sociales, en un contexto en el que la deuda pública se perfila hacia 55% del PIB en los próximos años, advirtió Moody’s Ratings.

Durante su conferencia anual, la agencia calificadora expuso el deterioro observado en las finanzas públicas mexicanas en los últimos años. Según su análisis, el Gobierno no puede cumplir al mismo tiempo con los objetivos de responsabilidad fiscal, soberanía energética y un modelo redistributivo, particularmente ante el bajo crecimiento económico.

Renzo Merino, responsable del análisis de riesgo soberano de México en Moody’s, definió este escenario como una “trinidad imposible”.

“Tiene que elegir dos, pero los dos no se pueden”, señaló el especialista, al sostener que los tres propósitos no avanzan en la misma dirección bajo las actuales condiciones de crecimiento y endeudamiento.

La situación se ha complicado por la evolución de la deuda. Hace un año, Moody’s calculaba que la carga se estabilizaría cerca de 50% del PIB. No obstante, tras un aumento de casi 10 puntos porcentuales desde 2023, la calificadora prevé ahora que se acerque a 55% del PIB durante los próximos años.

Si la economía crece alrededor de 1% y no se aplican ajustes fiscales adicionales, la deuda podría seguir elevándose hasta aproximadamente 60% del PIB en un plazo de diez años.

Se requeriría un ajuste fiscal adicional

La presión sobre las cuentas públicas también llevó a Moody’s a modificar sus expectativas sobre la consolidación fiscal.

“Viendo hacia adelante y las dificultades para reducir el déficit, claramente pensamos que la senda de la consolidación fiscal será mucho más gradual de lo previsto, incluso en Pre-Criterios de 2027”, afirmó Merino.

La agencia prevé que México crezca cerca de 1% este año. Bajo esa perspectiva, para estabilizar la carga de la deuda sería necesario aplicar este año un ajuste fiscal adicional superior a 1.5 puntos porcentuales del PIB.

“Los niveles del balance fiscal no están en niveles para estabilizar la deuda”, explicó.

Merino precisó que el tamaño del ajuste dependerá del desempeño económico. “Si es más alto el crecimiento, el ajuste podría ser menor”, indicó.

Un mayor crecimiento, explicó, facilitaría la estabilización de la deuda y reduciría la presión sobre las finanzas públicas. Para lograrlo, podrían aplicarse medidas tanto en los ingresos como en el gasto.

Sin embargo, el reto no se limita a recaudar más o a gastar menos. El analista subrayó la necesidad de ampliar la base tributaria, ya que incrementar los ingresos mediante un plan no estructural podría desincentivar el ahorro y la inversión.

Del lado del gasto, señaló que éste se ha vuelto más rígido, lo que dificulta hacer ajustes. Aun así, consideró que la discusión no debe centrarse sólo en cuánto gasta el Gobierno, sino también en la calidad y eficiencia de ese gasto.

Para conseguir un crecimiento más dinámico, México requiere avances en productividad, una reducción de la informalidad, mejoras en la calidad del gasto y mayor inversión.

“Va más allá de solo una política fiscal”, sostuvo.

En este contexto, Merino destacó que el Plan México y el programa de inversiones apuntan a una estrategia para impulsar un mayor crecimiento. No obstante, advirtió que el país necesita pasar de la fase de diagnóstico a la implementación de las políticas.

En otro panel de la conferencia, Ana María Aguilar Argáez, directora ejecutiva del Consejo Nacional de Negocios, señaló que esas propuestas aún necesitan reglas claras para los inversionistas.

Un mayor crecimiento facilitaría la estabilización de la deuda y permitiría reducir la presión sobre las finanzas públicas.

Moody’s contempla una mejora en las previsiones de crecimiento

Aunque el crecimiento actual no alcanzaría para eliminar las presiones fiscales en el corto plazo, Moody’s considera posible revisar al alza sus proyecciones.

Actualmente, la calificadora calcula un crecimiento de 1% para este año y de 1.5% para 2027. Sin embargo, Merino señaló que estas estimaciones podrían ajustarse a tasas cercanas a 1.5% y 1.8%, respectivamente.

“Se acerca a un crecimiento cercano al 2% a largo plazo, pero sigue siendo un crecimiento bajo para ayudar a estabilizar la carga de la deuda”, dijo.

El potencial de crecimiento de largo plazo continúa limitado por factores estructurales. Moody’s identifica entre ellos una productividad que no converge con la de países con mejores calificaciones, la alta informalidad —que restringe la base tributaria— y la inseguridad, que incrementa los costos operativos.

Para Merino, una mayor expansión económica permitiría resolver parte de los problemas actuales, pero llegar a ese escenario exige transformaciones que trasciendan la política fiscal.

“Si los números fiscales y deuda siguen moviéndose al deterioro, sería indicativo de que algo ha cambiado estructuralmente en la capacidad del manejo fiscal del país. Aún no estamos ahí y ahí se pueden hacer cambios”, afirmó.

En ese sentido, Moody’s considera que el Presupuesto de 2027 ofrece un escenario más realista que las metas fiscales planteadas para este año y el siguiente, además de estar más alineado con los supuestos de la calificadora.

Merino reconoció las debilidades de México en materia de consolidación fiscal y carga de deuda, aunque señaló que otras economías comparables enfrentan presiones mayores respecto de sus necesidades de ajuste. Por ello, estimó que el país todavía tiene cierto margen para observar la evolución de este año y el próximo.

Altagracia Gómez y Edgar Amador
Altagracia Gómez y Edgar Amador

T-MEC y confianza empresarial

Además de las cuentas públicas, Moody’s identifica riesgos para el crecimiento relacionados con la confianza empresarial y el entorno externo, especialmente por la relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC.

Merino consideró que el escenario base para México en las negociaciones comerciales es favorable, debido a que las conversaciones continúan por los canales previstos.

Sin embargo, reconoció que persisten dudas sobre la vigencia del T-MEC en el largo plazo. Al mismo tiempo, observó señales de que los acuerdos bilaterales continuarán y de que México conservará acceso preferencial al mercado estadounidense.

Para Moody’s, una combinación de mayor inversión y productividad, menor informalidad y una implementación efectiva de las políticas de crecimiento será decisiva para que México eleve su expansión económica y reduzca las presiones actuales sobre sus finanzas públicas.

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