La economía mexicana registró un crecimiento anual de 3.5% en agosto, superior al 3.2% estimado por el INEGI, según los datos del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) difundidos este viernes.
El avance estuvo impulsado principalmente por los servicios, que aumentaron 3.7% anual, y por el sector industrial, con un alza de 3.6%. En contraste, las actividades del campo retrocedieron 3.3%.
Dentro de la industria, las manufacturas crecieron 3.2%, mientras que la construcción avanzó 7.9%. El comercio al por mayor destacó con una expansión de 12.2%. Por el contrario, la minería cayó 0.8% y los servicios de hoteles y restaurantes disminuyeron 3.1%.
En la comparación mensual, el IGAE aumentó 0.6% respecto de julio, una décima por encima de lo anticipado por el instituto. Se trató del segundo incremento consecutivo, luego del avance de 0.8% registrado en julio y de un junio sin variación.
Durante agosto, el sector agropecuario repuntó 3.5% mensual, la actividad industrial creció 0.6% y los servicios avanzaron 0.2%. Las manufacturas subieron 1.2%, mientras que la minería retrocedió 1.6% y la construcción se mantuvo sin cambios.
Con estos resultados, la economía acumula un crecimiento de 1.7% entre enero y agosto, frente a la contracción de 0.2% observada en el mismo periodo del año anterior.
Para Banamex, las exportaciones son el principal motor de la actividad, especialmente las de equipo de cómputo. El banco atribuye este desempeño a las inversiones de Estados Unidos en centros de datos destinados a la inteligencia artificial y a la posición arancelaria relativamente favorable de México. También identifica una mejora en la industria automotriz, un aumento de la obra pública y señales de recuperación en la inversión privada.
El consumo, sin embargo, muestra una desaceleración, aunque continúa por encima de los niveles de hace un año gracias al empleo formal, los salarios y una mayor disponibilidad de crédito.
Ante este escenario, Banamex elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 a 2.0%, desde el 1.4% previo. De concretarse, sería el primer año en tres en el que la economía superaría el promedio de 1.9% registrado entre 2000 y 2018. Banco Base se mostró más prudente y señaló que podría elevar su previsión hacia 1.8%. Ambas estimaciones se ubican por debajo del 2.3% que Hacienda considera como punto medio de su rango.
El dato se conoce luego de un inicio de año débil, cuando el PIB cayó 0.6% entre enero y marzo respecto al trimestre anterior. Desde entonces, el Gobierno ha sostenido que la recuperación se fortalecería durante la segunda mitad del año por la reactivación de la inversión.
Banamex advirtió que la recuperación sigue siendo desigual. Parte de las manufacturas y algunos servicios, entre ellos el turismo, permanecen débiles; la minería se frenó, el consumo pierde dinamismo —en especial el de productos fabricados en México— y la inversión privada todavía no se consolida.
Entre los principales riesgos, el banco mencionó una desaceleración de la economía de Estados Unidos, un nuevo deterioro de la actividad petrolera y la incertidumbre relacionada con la revisión del T-MEC.
