4 Nov 2026, Mié

El terremoto obliga a De la Espriella a replantear sus prioridades económicas

Colombia enfrenta una situación crítica después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó al occidente del país el lunes. La emergencia ha obligado al recién asumido gobierno de Abelardo de la Espriella a reorganizar sus prioridades, apenas días después de iniciar su mandato, en un escenario que pone a prueba su capacidad de respuesta.

Durante la campaña y en su posesión, De la Espriella había planteado una política de estricto rigor fiscal, con la intención de congelar el presupuesto nacional ante el déficit fiscal y la deuda pública heredados. Sin embargo, la atención del desastre requerirá movilizar recursos, por lo que sus planes económicos deberán modificarse.

El politólogo francés radicado en Colombia Yann Basset, profesor de la Universidad del Rosario y doctor en Ciencias Políticas por la Sorbonne, analizó con LPO las implicaciones políticas de la emergencia durante los primeros días de la administración. Según indicó, el sismo reconfigura las prioridades gubernamentales, especialmente en la gestión financiera.

“Tenía previsto una política de rigor fiscal muy fuerte y, evidentemente, para atender este desastre le va a tocar cambiar los planes”, sostuvo Basset.

El experto también consideró que la tragedia expuso las dificultades de la propuesta de descentralización impulsada por el nuevo gobierno. De la Espriella llegó al poder con la idea de gobernar desde las regiones y establecer una capital alterna en Barranquilla. No obstante, el hecho de que el presidente llegara a Bogotá tres horas después del sismo evidencia, según Basset, la necesidad de reconsiderar ese planteamiento ante una emergencia, dado que la administración estatal permanece en la capital.

Para el politólogo, la descentralización dependerá más de reformas estructurales que de gestos simbólicos. Recordó que ya fue aprobada una ley de transferencia que entrará en vigor con una norma destinada a modificar la distribución de competencias entre los distintos niveles territoriales.

En el plano internacional, Basset destacó la respuesta solidaria de gobiernos de diversas corrientes políticas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente brasileño, Lula da Silva, estuvieron entre los primeros en ofrecer ayuda humanitaria a Colombia.

A su juicio, esta ola de solidaridad puede contribuir a que la Cancillería colombiana adopte una postura más pragmática y deje atrás la confrontación ideológica. Aunque consideró legítimo que el Gobierno defienda sus posiciones en el exterior, señaló que la política internacional debe manejarse con prudencia y preservar vínculos funcionales con países de distintas tendencias.

Basset también se refirió al anuncio de la Cancillería de dejar de reconocer a la República Árabe Saharaui y reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. Consideró que estas decisiones posiblemente ya estaban previstas y forman parte de una política exterior ideológica, aunque planteó que la actual coyuntura es una oportunidad para revisar el enfoque con mayor pragmatismo.

El analista señaló que era previsible una apertura en las relaciones con Israel, pero cuestionó que se rompan vínculos con gobiernos considerados no aliados cuando podrían mantenerse relaciones funcionales, incluso sin coincidencias políticas.

Respecto de las críticas de Gustavo Petro al gobierno de De la Espriella, Basset afirmó que, tras el resultado de la segunda vuelta, se esperaba que Iván Cepeda asumiera un liderazgo más relevante. Sin embargo, sostuvo que el protagonismo quedó en manos del expresidente, cuyo discurso considera cada vez más radical y centrado en denuncias de fraude sin elementos serios que las respalden.

Ante la magnitud de la tragedia, Basset sostuvo que debe prevalecer la unidad y la concordia nacional, e invitó a Petro a moderar la agresividad de su discurso.

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