4 Nov 2026, Mié

El peso registra su mayor depreciación en dos años, aunque permanece por debajo de su promedio histórico

El peso mexicano cerró septiembre con una depreciación de 6.38% frente al dólar, la mayor caída registrada en dos años. La moneda se ubicó en 18.08 pesos por dólar, en un contexto de tasas de interés más elevadas a nivel global e incertidumbre por la situación en Oriente Medio. Aun así, se mantiene a más de un peso de distancia de su promedio histórico.

Un descenso de esta magnitud no se observaba desde agosto de 2024, cuando la divisa perdió 5.75% frente al dólar y cotizó en 19.70 pesos por unidad.

La rápida depreciación registrada durante el mes ha abierto la posibilidad de que el tipo de cambio se consolide en el rango de las 18 unidades, lo que ha reactivado el debate sobre el futuro del llamado “superpeso”.

“La fiesta del carry trade ha terminado”, afirmó Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, al señalar que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se encuentra en 250 puntos base, su menor nivel en al menos diez años.

Sin embargo, analistas de Banamex mantienen una postura más cautelosa. Destacan que, en términos reales, el peso continúa por debajo de su promedio histórico de 19.50 pesos por dólar.

“Eso nos habla de que ahorita con toda la depreciación que nos llevó a 18, todavía es un nivel relativamente apreciado con respecto al promedio de largo plazo”, explicó Paulina Anciola, economista de Banamex.

Anciola consideró que el comportamiento del tipo de cambio durante las últimas dos semanas es “más bien lo típico”, mientras que la apreciación observada durante el año pasado y en los primeros meses de este año resultaba atípica frente al entorno global vigente.

Banamex también advirtió que, si el tipo de cambio alcanzara su promedio histórico, la deuda podría llegar a 60% del PIB, de acuerdo con cálculos de la institución.

La expectativa sobre la Fed

El debilitamiento del peso se produce después del aumento de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos y ante la expectativa de que ocurran otros cuatro ajustes al alza.

Para Anciola, la expectativa del mercado está vinculada con el cambio en la política de comunicación bajo el nuevo presidente Kevin Walsh, que ya no ofrece la misma guía futura que antes.

“Ahora están dejando las cosas mucho más abiertas, entonces un poco al mercado le está costando trabajo ver por dónde va la cosa”, señaló. En su opinión, existe mucho ruido detrás de las expectativas que actualmente descuenta el mercado.

Banamex prevé que la Fed realice solo un ajuste adicional, bajo un escenario en el que la inflación comience a ceder —como se observó este miércoles— y el mercado laboral permanezca desacelerado.

Con ese panorama, la institución estima que el tipo de cambio cierre el año en el rango de las 17 unidades, cerca de 17.60 pesos por dólar. No obstante, ajustes mayores a los anticipados podrían elevar la cotización hacia los niveles actuales.

Además de las decisiones de la Fed, el peso enfrenta presiones derivadas de las tensiones comerciales con Estados Unidos y de la presión sobre la calificación crediticia.

Banxico mantendría la pausa

Ante este escenario, los analistas de Banamex consideran que Banxico puede prolongar su pausa monetaria, principalmente por las perspectivas de un crecimiento económico moderado y una inflación contenida.

Los economistas coincidieron con la evaluación del banco central mexicano de que el traspaso del tipo de cambio a la inflación es actualmente reducido.

“Necesitarías una depreciación mucho más fuerte que la que se ha visto en semanas recientes para que le empiece a pegar a precios y además le pega con un rezago, a partir de 6 meses, 12 meses el año siguiente”, explicó Anciola.

Por su parte, Rodolfo Ostolaza subrayó que el tipo de cambio es solo un precio y que, por sí mismo, “no te dice si la economía de México va bien o no”.

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