Colombia registró este lunes el terremoto más grave de la última década, de 7,4 grados, que sacudió gran parte del país durante la mañana. Hasta el momento, el sismo dejó 130 víctimas fatales y daños materiales de consideración en distintas regiones.
La emergencia ocurrió apenas tres días después de la asunción de Abelardo de la Espriella, por lo que el nuevo Gobierno debe afrontar su primera gran crisis nacional en sus primeras horas de gestión.
En diálogo con LPO, el politólogo, profesor universitario y analista colombiano Federico García Naranjo examinó la respuesta inicial de la administración. El especialista cuestionó la demora en la aparición pública del presidente, la falta de coordinación y la ausencia de un proceso de empalme con el Gobierno anterior. Además, se refirió al papel del Pacto Histórico, Gustavo Petro e Iván Cepeda.
Para García Naranjo, aún es temprano —cuando habían pasado menos de 12 horas desde el terremoto— para determinar las consecuencias políticas de la tragedia. Sin embargo, sostuvo que la situación permite extraer conclusiones sobre el modo en que fue atendida la emergencia.
El analista afirmó que un hecho natural de esta dimensión obliga a modificar las prioridades de cualquier administración. Según explicó, la atención de las víctimas, la asistencia a los damnificados y la reconstrucción deben ocupar el centro de la acción estatal, dejando en pausa otras iniciativas de Gobierno.
También observó que, durante la mañana, la Cancillería difundió un comunicado que reconocía la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, una definición que, según señaló, ya estaba tomada previamente. A su juicio, la publicación de ese mensaje en medio de la tragedia revela cuáles eran las prioridades oficiales.
Al evaluar la reacción inicial, García Naranjo indicó que el terremoto se produjo a las 7:30 de la mañana y que De la Espriella apareció públicamente dos horas más tarde. Consideró excesivo ese lapso dada la magnitud de la emergencia, que afectó a todo el país.
El especialista vinculó la demora con la participación del presidente, el día anterior, en la Feria de las Flores junto al alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia. Según su relato, el mandatario apareció desde un avión y con una voz que calificó como muy afectada.
García Naranjo también sostuvo que existe una fuerte protección mediática hacia De la Espriella. Afirmó que siguió las emisiones radiales durante la mañana y que ningún medio cuestionó la ausencia inicial del presidente. En cambio, señaló, fueron funcionarios regionales y alcaldes quienes aparecieron con mayor presencia pública y expresaron su confianza en que el Gobierno actuaría.
Respecto de las primeras horas de la emergencia, el politólogo consideró que la atención fue errática. Planteó que alcaldes y autoridades regionales debieron asumir la respuesta sin una directriz clara del Gobierno nacional.
Según García Naranjo, la falta de empalme con la administración anterior impidió una adecuada transferencia de mando y conocimientos técnicos a los nuevos responsables de las instituciones. Señaló, en particular, que no había un director de la Unidad de Gestión del Riesgo, organismo que debería intervenir de manera inmediata ante este tipo de crisis.
El analista consideró que hizo falta una orientación estatal capaz de movilizar recursos de forma rápida y eficaz para asistir a las personas afectadas. No obstante, reconoció que el Gobierno llevaba solo tres días en funciones y que aún no estaba completamente conformado.
Su principal crítica a la figura presidencial fue que, en su opinión, De la Espriella llegó tarde y formuló declaraciones grandilocuentes, entre ellas que ayudaría a las víctimas y se pondría de su lado. García Naranjo sostuvo que el presidente no debe presentarse como una organización de beneficencia, sino como el responsable de conducir la respuesta del Estado.
Asimismo, cuestionó la actitud del mandatario cuando finalmente se presentó junto a la Unidad de Gestión del Riesgo ante los medios. Según relató, De la Espriella lanzó besos y saludó a una supuesta multitud inexistente, mientras el ministro del Interior, ubicado detrás de él, miraba hacia ese lugar y se reía.
Para el analista, esa conducta contrastó con la gravedad de una tragedia nacional con numerosos fallecidos. Consideró que el presidente priorizó la transmisión de una imagen de optimismo y control, por encima de la realidad que enfrentaban las víctimas.
García Naranjo planteó que, en lugar de un video desde un avión con mensajes tranquilizadores, el país necesitaba información concreta: qué estaba ocurriendo, qué debían hacer los ciudadanos, a dónde dirigirse y qué acciones evitar.
A su entender, el Ejecutivo debió enfocarse en resolver problemas y atender la contingencia. En ese sentido, afirmó que la situación dejó expuesta una enorme improvisación, que vinculó con la personalidad del presidente y con una campaña que, según recordó, su director de campaña definió como un producto de marketing sin programa y orientado a las emociones.
Sobre la oposición, García Naranjo indicó que, aunque el terremoto es un fenómeno natural, la forma en que se responde a una tragedia de estas características suele tener consecuencias políticas. Señaló que algunos sectores mediáticos insistieron en que la situación no debía politizarse, una postura que, según dijo, equivale a evitar críticas al Gobierno.
En ese marco, consideró que el Pacto Histórico tiene la posibilidad de ejercer una oposición constructiva, leal e implacable. Sin embargo, remarcó que la prioridad inmediata debe ser salvar vidas.
Destacó el llamado de Gustavo Petro a militantes, simpatizantes y personas cercanas al Pacto Histórico para salir a ayudar a quienes lo necesitan. Según relató, la convocatoria incluye recolectar mercados y dinero, asistir a los afectados y movilizar solidaridad.
Además, señaló que la bancada del Pacto Histórico anunció que destinará parte de su salario a la Cruz Roja para atender la emergencia. También indicó que la sede de la agrupación en la localidad de Teusaquillo, en Bogotá, fue habilitada como centro de acopio para recibir elementos destinados a las zonas afectadas.
Durante las primeras 12 horas posteriores al sismo, García Naranjo observó en los operadores políticos del Pacto, entre ellos Petro y los integrantes de la bancada, una expresión de solidaridad centrada en las víctimas y en la protección de la vida. Valoró las medidas prácticas anunciadas, como la recolección de aportes, la cesión de una parte de los salarios y la habilitación de un centro de acopio.
El analista reconoció que existe un trasfondo político, aunque destacó que los representantes del Pacto Histórico no trasladaron ese debate al plano público en las primeras horas. Mientras ellos se enfocaron en los asuntos humanitarios, afirmó, dirigentes de opinión y referentes de izquierda en redes sociales sí cuestionaron lo ocurrido desde el inicio de la emergencia.
Finalmente, García Naranjo consideró adecuado que, en este primer momento, la crítica política quede en manos de líderes de opinión y no de los dirigentes del Pacto Histórico. Mencionó como elementos inevitables de discusión la aparición tardía de De la Espriella, su histrionismo, la falta de coordinación central y la respuesta improvisada de mandatarios y autoridades regionales.
Para el especialista, la postura más responsable de los dirigentes opositores es promover una solidaridad concreta y operativa. El debate político sobre lo sucedido, concluyó, podrá realizarse en los próximos días, semanas o meses.
